ARITMÉTICA VITAL

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Según diferentes estimaciones la esperanza de vida tenderá a los 90 años a mediados de siglo de este siglo.

Así, recientemente el Dr. Valentín Fuster afirmaba: “en 2030 la edad media a la muerte será de 90 años, con un franja que va de los 76 años a los 106″.

Otros apuntan que viviremos 2.5 años más por cada década de aquí al 2050 y décadas posteriores. Luego es muy probable que la mayoría de nosotros tengamos un horizonte vital de 90 años en 2050.

Podemos afirmar igualmente que ya al final del siglo pasado, la etapa de juventud se había alargado y de la misma manera la etapa de madurez activa se había ampliado.

Como la edad ya no es lo que era: podemos afirmar con rotundidad que los 20 de antes no son los 20 de ahora y de la misma manera los 65 de antes no son los 65 de ahora.

Si tendemos a vivir 90 años e iniciamos nuestra vida laboral en el entorno de los 25 años, parece que la vida laboral en la mayoría de los casos pueda tender a los 70 años a mediados de este siglo.

Así pues viviremos en el entorno de los 90 años y dedicaremos 45 a  la vida laboral, exactamente la mitad de lo que viviremos.

Si los 45 años de vida laboral los dividimos en tres tercios como se muestra en el gráfico y con los límites de 25, 40, 55 y 70, observamos en el mismo lo que denominamos los tercios de la vida laboral.

Es importante remarcar que la mitad de la vida laboral, con este planteamiento, se sitúa a los 47,5 años, remarcamos 47.5 años, no nos hemos equivocado.

En otras culturas, de ámbito anglosajón principalmente, a esta edad se inician lo que llaman segundas carreras, que es revitalizar lo que ya sabemos hacer para especializarnos aún más, o ampliar conocimientos para dotar de nuevas ilusiones, motivaciones y oportunidades a la segunda mitad de nuestra vida laboral. El emprendimiento después de los 50 nos parece una opción válida en la que se puede poner en valor la experiencia personal y laboral desarrollada hasta ese momento.

En cada uno de estos tercios los objetivos personales son diferentes y lo importante es que seamos plenamente conscientes de nuestra situación vital: dónde estamos y a dónde vamos. Todos los tercios son importantes.

Por último, en lo personal deberemos concienciarnos e interiorizar que no habremos tenido una vida laboral plena si no hemos pasado activamente por los tres tercios de la vida laboral.

Es en las personas que se encuentran en este último tercio de la vida laboral -a los que denominamos Activos de Gran Experiencia (AGE), y cuyo nombre toma la Fundación-, en los que focalizaremos nuestros esfuerzos, pues consideramos que hay mucho por hacer: en lo social, en lo organizativo y en lo personal.

Nuestro objetivo es que siga existiendo un mercado de trabajo para las personas que superan los 55 años de edad, por cuenta ajena o propia, e igualmente para los que alcanzan la edad ordinaria de jubilación y más allá, si así lo desean.